Denuncian que los lobos están en peligro en la reserva provincial Caleta Olivia

Hace 8 meses Caleta Olivia

Crece el alerta sobre la actual situación del área protegida a cargo del Consejo Agrario Provincial al sur de la ciudad caletense.

Denuncian que los lobos están en peligro en la reserva provincial Caleta Olivia

Muchas veces nos vemos en la situación de no saber si lo que hacemos está bien o está mal, si hay algo que regula nuestro accionar, si hay alguien que puede retarnos. Esto nos pasa desde que somos chiquitos, desde que empezamos a entender por qué está bien o por qué están mal las acciones que llevamos a cabo.

Gran parte de la población de Caleta Olivia hoy se encuentra ante este problema, el de no saber por qué se conserva la biodiversidad que nuestra región, particularmente nuestra ciudad, nos brinda.

En el año 2008 fue creada la Reserva Natural Provincial “Caleta Olivia”, mediante la Ley 3.028/08. La idea de esta reserva fue la conservación de una población particular de mamíferos: el lobo marino de un pelo (Otaria flavescens). Si bien es la principal atracción del lugar, no es lo único que podemos encontrar. Junto a esta especie se encuentran otras: aves, entre las que podemos destacar a la gaviota cocinera, al ostrero, al chorlo, al chorlito, al gaviotín, al pato crestón, al petrel gigante, al biguá, al cormorán o al tero; especies de invertebrados marinos como crustáceos (cangrejos, entre otros), equinodermos (erizo de mar, estrella de mar), esponjas de mar, cnidarios como las medusas, moluscos como los pulpos y mejillones; especies de algas (las cuales son refugio de gran parte de los invertebrados); peces, principal alimento de los lobos y de algunas aves.

Todas estas especies se regulan entre ellas, tienen numerosas interacciones que hacen que ese ecosistema funcione. Ahora, ¿cómo interfiere el hombre en esta red de interacciones y qué pasa cuando lo hace? Pueden pasar dos cosas: que se accione para bien o que se accione para mal. Dentro de las primeras se puede destacar, por un lado, la creación de la Reserva que le brinda un lugar “protegido” a las especies que en ella habitan, y por otro, la gente que respeta la distancia que se debe mantener entre la colonia de lobos y la zona de avistaje. Entre las malas acciones se pueden mencionar la invasión de ese espacio por personas que quieren “sólo una foto” o simplemente tirarles piedras para ver

cómo reaccionan los lobos. Acá es donde fallamos, en la educación, en saber dónde poner un límite, porque no se trata de lo que yo quiero como ser individual, se trata de lo que hay que hacer para aprender a vivir en armonía con la naturaleza y conservarla en el estado más puro que se pueda, aunque hoy en día sabemos que eso no es tarea fácil debido a que el nivel de contaminación de los océanos (y obviamente de los ambientes terrestres) aumenta exponencialmente, a una velocidad que supera notablemente la del siglo pasado; algunas estimaciones prevén que en 2050 habrá más plástico que peces en el océano.

El ser humano y su idea de que todo le pertenece y todo es inferior a él, logran que muchas especies se vean obligadas a desplazarse por sentirse en peligro, por no poder alimentarse, copular, nidificar, descansar. Hay casos en los que el desplazamiento es tal, que ya no encuentran el hábitat óptimo para poder desarrollar sus comportamientos, lo que conduce a ciertas poblaciones a la extinción.

Entonces, la creación de la Reserva es importante, pero no lo es todo, es necesario que la gestión se haga responsable de que este lugar actúe como tal, que las personas se informen sobre lo que se puede y no se puede hacer, que la sociedad entienda por qué se prohíbe que los niños (y adultos) se paren al lado, se acerquen, les griten, los molesten. Todas estas regulaciones tienen un por qué, científicamente comprobado. La protección de estas áreas ayuda a muchas especies de organismos que son parte de un paisaje del cual podemos sacar provecho, podemos hacer uso sustentable de los recursos que nos brinda la naturaleza sin la necesidad de explotarlo hasta (casi) agotarlo. Mantener estos lugares limpios y tranquilos posibilita que aves migratorias (especies de chorlitos y playeritos) tengan un lugar donde descansar o reproducirse, ya que recorren muchos kilómetros cada año para sobrevivir y dejar descendencia; la limpieza de los mares contribuye al aumento de la biodiversidad, y así, al aumento de alimento para los lobos, las aves y la población humana, porque un aumento del fitoplancton (organismos exclusivamente vegetales) contribuye a una mayor producción de oxígeno, el cual respiramos todo el tiempo. Si ampliamos la mirada, vemos que la protección de un lugar como La Caleta puede generar un gran cambio y tener un gran impacto en todos los organismos.

Con respecto a la biología de nuestro protagonista principal, el lobo marino de un pelo, es importante saber que esta especie alcanza la edad reproductiva a los 4 años, las hembras y 6 años, los machos, pero el apareamiento recién ocurre a los 8 años. La época reproductiva comienza en diciembre cuando los machos llegan a las costas y delimitan su territorio, agrupando a las hembras que formarán parte de su harén (entre 4 a 20 hembras por macho). Las colonias se disgregan aproximadamente a fines de febrero.

El humano, en su deseo de que el lobo sea su amigo, se olvida (o no sabe) que al animal silvestre le genera estrés exponerlo a algo con lo que no está familiarizado, haciendo que se generen desequilibrios hormonales y disminuyendo su bienestar. Si el estresor se vuelve constante, produce un grave problema que puede culminar en el declinamiento de la población.

Caleta Olivia tiene excelentes recursos para poder brindar trabajo e ingresos a la ciudad, pero no los tenemos en cuenta y mucho menos cuidamos. El mar es nuestro principal recurso y no lo estamos valorando. Siendo ciudadanos con permanente vista al mar es increíble que no veamos el impacto que tienen los desechos que arrojamos continuamente. Los plásticos, por ejemplo, suelen ser confundidos con alimento por los animales marinos. Las aves que comen krill encuentran la zona donde está su alimento gracias a la presencia de olor a azufre emitido por las algas de las cuales el krill se alimenta. Después de un tiempo en el mar, los plásticos comienzan a emitir una sustancia con olor similar a esas algas, confundiendo a las aves, las cuales ingieren plástico en lugar de krill. Así como con las aves, sucede con una gran variedad especies.

Si seguimos actuando como hasta ahora, lo que hoy es costa con lobos, aves, algas, microorganismos y muchísimas especies más, será sólo agua y basura.

Es por esto que llamamos a la concientización de la sociedad y la conservación de estas especies y de sus respectivos hábitats, ya que el derecho a vivir no es solo nuestro, sino de todos los organismos vivos.

Por: Paula Olivera y Alejo Maimo

Alejo N. Maimo

Periodista

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Lobos Marinos

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