Hazaña en el Fitz Roy: por primera vez un escalador logró subir y bajar sin ayuda

Hace 7 meses El Chaltén

Es el estadounidense Jim Reynolds, de 25 años. Lo hizo en 15 horas. Había llegado hace 3 meses a la Patagonia para prepararse. Un hito para el turismo en El Chaltén.

Hazaña en el Fitz Roy: por primera vez un escalador logró subir y bajar sin ayuda

Le dijeron que no era humano, que tenía superpoderes y que lo que consiguió era de un nivel legendario. Su nombre es Jim Reynolds, tiene 25 años, nació en Estados Unidos y acaba de lograr algo que para los escaladores más experimentados del mundo parece imposible: subió y bajó el monte Fitz Roy sin ningún tipo de ayuda, solo con la fuerza de sus brazos y piernas.

Sus colegas no ahorraron elogios ante la hazaña. “Evolucionó este deporte"; “Acaba de marcar un momento en la vida de la escalada”; “Es muy fuerte”. La palabras son de algunos montañistas que dedican su vida a subir los picos más altos del mundo. Ninguno puede creer lo que hizo este joven.

Jim trabaja como rescatista en el Parque Nacional Yosemite, California, donde se encuentra El Capitán, una famosa pared vertical de granito que es una de las mecas para la práctica de la escalada. Se sabía, Reynolds tenía experiencia, pero cuando llegó hace tres meses a la Patagonia argentina nadie podía vaticinar lo que estaba por hacer. Desde diciembre se preparó. Estudió el terreno, habló con rescatistas argentinos, recorrió el pueblo en búsqueda de consejos y escaló otras dos rutas con la misma técnica, las llamadas agujas Rafael Juárez (2.450 metros) y Saint-Exupéry (2.558 metros). Todo por el único objetivo de llegar hasta tocar el cielo con las manos, y mirar al mundo desde los 3.405 metros que tiene el Fitz Roy.

Uno de los escaladores argentinos que lo acompañó en la preparación fue Héctor Soto, que también forma parte del equipo de rescatistas del Chaltén: “Cuando nos dijo lo que quería hacer pensamos que estaba loco de remate. Solo una persona lo había logrado hace 20 años, y cuando descendió lo hizo a rapel -con ayuda de una cuerda-. Pero este loco también descendió solo con sus manos”, cuenta Soto, quien en febrero hizo cima en Fitz Roy con otros dos escaladores y demoró casi tres días en total ida y vuelta.

Reynolds tardó 15 horas y 25 minutos. A las 9 de la mañanacomenzó el ascenso con solo un litro y medio de agua y barritas de cereal. A las 12 de la noche ya había regresado a la base.Durante las horas finales del descenso, sus ojos se guiaban por la luz que generaba la lámpara frontal del casco. Se ayudaba con el tacto para buscar dónde colocar su mano, luego la otra, después un pie, el otro, y así bajar, como una especie de hombre araña del mundo real.

“Hay algo de todo esto que nos preocupa”, cuenta Soto un poco en broma y otro poco con seriedad: “El problema ahora es que esto sienta un precedente y tememos de alguna manera que mucha gente quiera venir al Chaltén para hacer lo mismo, que lamentablemente no lo logren y que todo termine de la peor manera. Esto es difícil de verdad”.

Quien sabe de esa dificultad es Tad Mccrea, amigo íntimo de Reynolds quien lo acompañó a la Patagonia y con quien entrenó los meses antes de la proeza. Sentado en un bar del Chaltén, el joven habló sobre esta hazaña.

-Reynolds está acostumbrado a escalar grandes montañas ¿Qué hace a esta subida tan especial?

-Creo que es mucho, definitivamente. Primero, es algo que es tan diferente de otras cosas que se hayan hecho en otro tiempo en una montaña tan grande, que es legendario. Él no estaba tratando de romper un récord o hacer historia, pero estaba intentando subir de la mejor forma. No lo pensó tanto, fue y lo hizo. También hay un elemento físico: es importante entender lo larga que es la subida, mucha gente necesitaría descanso. Es difícil subir en ese tiempo y después bajar: no sólo se necesita a alguien fuerte físicamente, sino mentalmente. Se tomó 10-15 minutos de descanso por tres breaks y después arriba durante 1.30 hs y después bajó.

Jim Reynolds subiendo sin mochila y sin soga en la Aguja St. Exupery, por la ruta Claro de Luna. (Jim Reynolds)

Jim Reynolds subiendo sin mochila y sin soga en la Aguja St. Exupery, por la ruta Claro de Luna. (Jim Reynolds)

- El cerro Fitz Roy no es más difícil que El Capitán, en Yosemite. ¿Qué lo hace tan especial?

- La ruta que hizo él es técnicamente más fácil que El Capitán. Pero es más larga. Eso es una cosa que la hace más especial: hay rutas más difíciles incluso. Pero es una montaña muy icónica y hermosa. Fitz Roy es como una pintura increíble. Cuando estás llegando es como manejar por una pintura. Cuando la subís, es como subir una pintura. Es realmente increíble, hermosa. Somos escaladores, pero antes somos exploradores. Es una sensación increíble.

Vista del Fitz Roy.

Vista del Fitz Roy.

-¿Qué está diciendo el mundo de la escalada sobre esto?

-Dos cosas: mucha gente está muy impresionada. Definitivamente es una cosa increíble lo que hizo. Pero a la vez todo el mundo quiere compararlo con Alex Honnold -el famoso escalador que hizo el documental "Free Solo", ganador del Oscar-. Y entiendo que no tiene sentido comparar, estamos todos en el mismo equipo.

-¿Qué tan difícil es bajar?

-Físicamente es diferente, pero lo más complicado es dónde ponés los pies, porque no ves tan bien como cuando subís. Todos los que subieron el Fitz Roy lo bajaron haciendo rapel. Lo llamativo de Reynolds es que él vio algo que el resto no: se dio cuenta de que con rapel, en realidad, es más difícil, porque tenés el viento y te podés quedar trabado. Con su habilidad, él lo bajó de una manera muy distinta. Es un visionario, porque al fin y al cabo hizo lo más eficiente y seguro, que es lo que le preocupó desde un primer momento. (Clarín)

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